Estilo
de vida
Músculos forzados y agarrotados: El dolor de lo que
usualmente llamamos "lumbago" generalmente señala
la existencia de músculos, tendones o ligamentos forzados:
o incluso inflamación de alguna de las articulaciones de la
espalda. El agarrotamiento es la respuesta natural a una lesión:
está diseñada para provocar una inmovilización
que pueda prevenir un mayor daño.
Osteoartritis: Este trastorno (comúnmente conocido como
"artritis") suele afectar a casi todas las personas a partir
de los 60 años. Las sobrecargas, las lesiones y la edad poco
a poco deterioran los cartílagos (tejidos que cubren la superficie
de las articulaciones vertebrales); esto hace que los discos intervertebrales
se desgasten y que se estrechen las separaciones entre los huesos.
Gradualmente, la columna se agarrota y pierde flexibilidad. A medida
que las articulaciones vertebrales friccionan entre ellas con mayor
fuerza de la normal, las superficies donde se encuentran se comprimen
y se hacen irregulares: entonces, junto con el desgaste de los cartílagos,
aparece el dolor.
Ciática: Aproximadamente 10 de cada 100 personas con
dolores de espalda experimentan lo que se suele denominar "ciática",
llamada así por el nervio ciático que se extiende a
lo largo de las piernas desde las caderas a los talones. La inflamación
o compresión de los nervios de la espalda baja o de las nalgas
puede causar dolor de la ciática que consiste en un dolor que
se irradia desde la espalda baja por la nalga hasta la parte inferior
de la pierna. La compresión del nervio puede estar acompañada
de entumecimiento, debilidad muscular u hormigueo.
Toser, estornudar u otras actividades que ejerzan presión sobre
la columna pueden empeorar el dolor de la ciática. Normalmente,
este dolor se resuelve por sí mismo; pero en ocasiones, una
compresión severa del nervio puede causar una debilidad muscular
progresiva.
Osteoporosis: La cantidad de calcio que forma parte de los
huesos decrece con la edad. Esta pérdida de calcio debilita
la estructura ósea. En algunos casos, las vértebras
pueden llegar a verse comprimidas, lo que da como resultado la aparición
de dolor. Una de cada tres mujeres mayores de 50 años suele
verse afectada por fracturas derivadas de esta compresión motivada
por la osteoporosis. La progresiva compresión de las vértebras
a menudo conduce a una pérdida gradual de altura, especialmente
tras la menopausia. Frecuentemente, se dan cambios estructurales en
la columna vertebral que pueden causar una posición encorvada
(o una posición de hombros caídos y adelantados) conocida
como "chepa".
Hernia de disco: El uso normal (y muchos más si el uso
es excesivamente violento) de los discos intervertebrales puede hacer
que se deformen o rompan (hernia). Cuando se produce esta circunstancia,
partes del disco pueden sobresalir entre las vértebras. Cuando
un fragmento presiona sobre un nervio, se puede producir dolor.
Lesiones y accidentes: A medida que avanza la edad, se produce
un pérdida natural progresiva del tono muscular; esta pérdida
suele predisponer hacia el dolor de espalda, especialmente los causados
por lesiones musculares. El incremento de grasa en el abdomen también
puede romper el equilibrio corporal e incrementar el riesgo de lesión
o accidente.
Fibromialgia: Este síndrome se caracteriza por el fuerte
dolor, la sensibilización y agarrotamiento que se produce tanto
en los músculos como en las zonas donde los tendones se insertan
en los huesos. Este dolor generalmente se acentúa con la inactividad
y mejora con el movimiento.
Estenosis espinal: Se puede desarrollar por un defecto congénito,
pero generalmente de una osteoartritis. Esta condición conlleva
un estrechamiento del canal espinal: a medida que los discos entre
las vértebras se desgastan y se estrechan los espacios entre
las vértebras, tanto éstas como los tejidos blandos
pueden desplazarse hacia el canal espinal, comprimiendo entonces los
nervios.
Los síntomas pueden incluir dolor en las nalgas, muslos y pantorrillas;
dolor irradiado desde la espalda baja hasta la pantorrilla; entumecimiento
o debilidad progresivas en una pierna; y problemas de vejiga e intestinales.
Estos síntomas a menudo empeoran cuando se camina (particularmente
cuesta abajo) y se alivian al sentarse durante unos pocos minutos
o al doblarse adelante desde la cintura.
Espondilitis anquilosante: Es una forma grave de artritis,
consistente en un inusual tipo de espalda que generalmente ataca a
varones jóvenes. Al principio causa dolor y rigidez en las
articulaciones de la columna vertebral; mientras que posteriormente,
provoca que las vértebras se unan entre sí, limitando
el movimiento de la espalda.
Infecciones y tumores: Raramente, se pueden desarrollar infecciones
en las vértebras; mientras que los tumores también pueden
propagarse en éstas procedentes de otras partes del cuerpo
(como los senos, la próstata o los pulmones) y producir dolor.
Pero esto no suele ser corriente; además, los tumores típicamente
no se originan en la columna, y si lo hacen, son generalmente benignos.
Dolor referido: A veces el cerebro puede confundir las señales
dolorosas procedentes de otros órganos, haciéndolas
parecer como si se originasen en la espalda. Por ejemplo, los problemas
renales, de útero o de próstata; o los tumores situados
en otras partes del cuerpo; son fuentes comunes de "dolor referido".
Estilo de vida: Factores referentes al estilo de vida, como
el estrés y el tabaquismo, también pueden desempeñar
un papel importante en la aparición de dolores de espalda;
aunque por el momento no se hayan podido comprobar los mecanismos
de esta relación